sábado, 4 de octubre de 2025

Mantera Galería: prácticas artísticas en el cruce entre lo popular y lo contemporáneo



El arte contemporáneo en Argentina se ha desarrollado principalmente en torno a sistemas institucionales centralizados, donde la legitimación académica y las dinámicas de mercado condicionan la producción y circulación de obras (Bourdieu, 1992). Sin embargo, desde las periferias urbanas y regionales emergen proyectos que tensionan estas lógicas, proponiendo modos alternativos de producción y circulación artística. Mantera Galería, ubicada en el interior de una feria popular en La Banda, Santiago del Estero, constituye un ejemplo paradigmático de estas prácticas periféricas, donde lo popular y lo contemporáneo se intersectan, generando nuevas formas de relación entre obra, artista y público (García Canclini, 1990).

Génesis y territorio de Mantera Galería

Fundada por María Rocha hacia mediados de la década de 2010, Mantera se inserta en un espacio no convencional: la feria popular de La Banda. Esta decisión trasciende lo estratégico y se configura como un acto político: la galería transforma la precariedad del entorno en una condición estética y productiva, articulando arte y territorio de manera inseparable. Como señala la Cancillería Argentina (2023), “la inserción en la feria no es sólo un acto logístico, sino una estrategia para resignificar la circulación del arte desde la periferia” (p. 12).

El gesto de “tirar la manta” —aludiendo a desplegar obras sobre los puestos de la feria— adquiere un carácter performativo y resignifica la práctica expositiva. La feria funciona simultáneamente como soporte, metáfora y marco simbólico: allí donde los objetos circulan en un régimen de intercambio informal, el arte encuentra una legitimidad alternativa a la institucional.
Prácticas críticas y colaborativas

Mantera Galería se constituye como un laboratorio de creación compartida. Ha acompañado a artistas como Pao Lunch, Mane Guantay, Víctor Moresi, Néstor Basualdo, Vanina Bradach y Mauro Rozas (Cancillería Argentina, 2023). Además, desarrolla proyectos colaborativos, como “Ranchadas”, que traslada la experiencia a otras ciudades, y alianzas con colectivos como Ossobuco, abordando cuestiones de género, precariedad laboral y disidencia sexual (CCPE, 2022).

Estos proyectos no se limitan a la exhibición de obras: generan talleres, procesos de formación y espacios de encuentro. Desde la perspectiva de la estética relacional, “la obra se define por la relación social que establece” (Bourriaud, 2002, p. 14), un principio que Mantera aplica en su funcionamiento cotidiano.

Coleccionismo popular y democratización del arte

Una estrategia central de Mantera es la promoción del “coleccionismo popular”, ampliando la noción de quién puede acceder y participar en el circuito del arte contemporáneo. Este enfoque desafía las jerarquías tradicionales, proponiendo que “el coleccionista no es únicamente aquel que pertenece a los circuitos especializados, sino quien se vincula activamente con la obra” (Rocha, 2019, p. 45).

De este modo, la galería impulsa una circulación de obras basada en proximidad, participación y relaciones de confianza, contribuyendo a democratizar el acceso al arte.

Tensiones y desafíos

La ubicación periférica de la galería plantea tanto oportunidades como tensiones. Por un lado, visibiliza producciones regionales y consolida un espacio crítico de encuentro entre arte y comunidad. Por otro, enfrenta retos en términos de sostenibilidad económica y reconocimiento dentro de los circuitos oficiales del arte contemporáneo, donde la legitimidad suele asociarse a instituciones centrales (Bourdieu, 1992).
Sin embargo, como enfatiza Rocha (2019), “la fuerza de Mantera radica en los vínculos de confianza, empatía y reciprocidad, desplazando las jerarquías tradicionales del campo artístico” (p. 47).

Legado de María Rocha

El fallecimiento de María Rocha dejó un vacío en la comunidad artística del Noroeste argentino y en el circuito cultural independiente del país. Artista, gestora, docente y militante, Rocha articuló arte, territorio y vida cotidiana, consolidando a Mantera como un experimento radical de arte contemporáneo desde la periferia. Su práctica se inscribe en una lógica de inclusión y colectividad, donde la galería se convierte en espacio de formación, talleres y vínculos comunitarios (Hipermedula, 2023).

Según Cancillería Argentina (2023), “Rocha supo transformar la precariedad en estética, haciendo de la feria un museo vivo donde el arte late al ritmo de la comunidad” (p. 15).


Mantera Galería constituye un caso paradigmático de cómo el arte contemporáneo puede producirse y circular desde la periferia, articulando territorio, comunidad y práctica artística en un dispositivo híbrido y crítico. La galería demuestra que la legitimidad del arte no depende exclusivamente de su inserción en circuitos centrales, sino que puede construirse a partir de relaciones comunitarias, circulación alternativa de obras y experimentación estética en contextos populares. El legado de María Rocha reafirma la posibilidad de pensar el arte desde los márgenes, situando la precariedad, la colectividad y la política como elementos centrales de la producción contemporánea.
negra77 

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